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23 de septiembre de 2011

La Ley interna del amor II

Continuación...


[instrucciones: unir numerales. Ej: -ya no se trataDe..., sino 1 de...]


Todo esto sobrepasa toda lógica de la razón humana, porque  -ya no se trata:

De erigir santuarios suntuosos, de cumplir con puritanismos y purificaciones cultuales,
2  De una ley externa y heterónoma [impuesta de afuera],
De un Dios juez inquisidor,
De reprimendas y castigos por nuestras culpas,
De sentirse orgulloso por cumplimiento estricto de la ley, siendo soberbio ante Dios,
De sacrificios y holocaustos,
De lágrimas de culpa y represión,
sino
de lágrimas de gozo por el perdón de Dios padre y nuestra liberación
6 de misericordia al débil y buenas obras que son su constatación;
5 de acogerse al Espíritu Santo humildemente a su inspiración;
4 de comprensión, y palabras de aliento de Jesucristo redentor;
3 de un Dios padre que espera y sufre nuestra desazón;
2 de una ley interna, autónoma [dispuesta del interior], de dejarse guiar por la gracia en el amor;
1 de abrir un recoveco en el corazón y disponer el alma a ser saneada desde el corazón;

"El amor te libera y la libertad te capacita a amar más..."

22 de septiembre de 2011

La Ley Interna del Amor I

Himno al Espíritu cristiano libre en el amor

Sopla un viento fuerte,
un aire fresco lleno de vida,
viene anunciando la muerte
de una ley que nos ha dejado la herida

No está en el cumplimiento la alegría,
sino en el insuflo del amor que toca las entrañas,
porque termina solitario, cristiana melancolía,
el que cree que por sus fuerzas se salva

Por gracia te toca, el alma y la fe,
la ley interna de Cristo de amar sin deber,
no la ley moralista de cumplir por querer
que de fuera insistiendo te exclama: ¡esclavízate!

Unos creyendo ser libres externamente,
son esclavos de impulsos carnales,
se recrean y revuelcan en su mente
royendo como gusanos terrenales,
cuando hay esclavos libres internamente
que no provocan en ellos intempestades infernales


El cristiano busca desesperadamente un Dios al que rendir cuentas y se dice: "Esto he cumplido, esto he realizado", seguimos en el fondo como judeo-cristianos en la alianza del antiguo testamento..., contractual, bilateral, sinalagmática. Ese pacto no se rompió por rescisión o revocación suya [Dios] sino porque no era viable, no era deseable, ni siquiera recomendable para nosotros llenos de incompati- de-bilidades. Por eso, un Dios que no concibe ya su existencia sin nosotros, tenía que acudir al simbolismo esponsal del amor, para que le entendamos, lo quiere [un amor] perpetuo, firme y libre de toda coacción y vicios en el consentimiento. Perpetuo, para después justificar su siempre presto y dispuesto perdón a nuestras múltiples infidelidades. Firme para mostrarse solemne, auténtico y sin contrariedades. Y libre, para poder optar con nuestro pleno consentimiento. Una alianza vulnerablemente equidaría, digo vulnerable, facilmente quebrantable por nuestra parte, un riesgo que solo esta dispuesto a tomar un Dios enamorado.


Pero para ello, querido lector, tenía un plan (no es retórica), para que se cumpliera la alianza y perdurara por siempre, recíproco y bilateral, en una pequeña cláusula del acta, de esas escondidas al final del contrato, en cursiva, grisácea y letra pequeña, estipulaba lo siguiente: "mandar a su hijo, amarnos en su hijo, sufrir en su hijo y con su sangre y muerte cerrar el pacto de amor, todo con él y en él, en Dios hijo. Luego dejarnos con la participación de su Espíritu al volver de vencer a la muerte, para capacitarnos a amarlo a similitud de su gran amor, como hijos, erigidos de Dios, por ser hermanos del que quiso hacernos sus hermanos, Cristo. Que se resume en hacernos como dioses - a su imagen y semejanza-, en el amor y en libertad, fortificándonos por la gracia nuestra débil voluntad, pero convincente a una respuesta honesta y sincera de cara a Dios".


14 de agosto de 2011

Reivindicando una espiritualidad a la altura del hombre

“El servir a los demás única y exclusivamente desde el aspecto religioso, implicaría en un encuentro o guía no solo espiritual, sino con toda la persona, en todos los aspectos. Si el éxito de Jesús, o lo que tanto impactaba en la vida de los demás (la mujer adúltera por ejemplo), era cuando entraban en contacto directo con las persona, era precisamente que les hacía ver su dignidad, se ponía a su altura si estaban tirados con trapos sucios y tratándoles como uno igual les devolvía su dignidad. No se trata de pregonar una dignidad como proposición dogmática, por eso no se trata de demostrarle al otro su dignidad en el pasado como creatura de Dios o su dignidad escatológica como futuro resucitado sino su dignidad actual como hijo de Dios, la que abarca toda la persona humana en toda su complejidad y problemática. Me refiero simplemente a que no podemos cerrarnos a dar una guía o un consejo espiritual, si no primero nos abrimos a la persona actual para devolver su dignidad actual, que no está en la palabras, sino en todo nuestra expresión corporal, mirada, gestos, contacto y cercanía. Hay por ejemplo mujeres tan minusvaloradas y de tan baja autoestima (feas y bonitas), que con solo mirarla directamente a los ojos , puede parecerles una novedad que les devuelva su dignidad… En fin hay que correr el riesgo… incluso de que te confundan”.



Se agacha, a su altura, a su nivel


Día 15 - Otro pensamiento

“Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados… lo que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados” “Dejen que los pequeños ancianos vengan a mi”

“Dejemos que la viejitas se quejen, nos quejamos de que la viejitas se viven quejando. Si tuviéramos un idea real de lo que han sufrido, dejaríamos que se quejaran y lloraran en nuestro hombro, ya ellas no necesita que le digamos que sean fuertes, que no desfallezcan ahora, que se han mantenido firmes toda la vida para que tiren la toalla al final…, ya si lo que quieren es descansar, dejar de disimular el dolor que les ha causado la vida, soltar las palabras de miedo y angustia que callaron para no preocuparte la vida.

Ya imagino que ya a esa edad repiten constantemente: “ya estoy lista Señor”, “puedes dejar a tu siervo irse en paz”, será esto un derrotismo a la vida… No, lejos de eso es la concepción de haber triunfado en la vida, listo para dar el siguiente paso… Dejemos de quejarnos porque las viejitas se quejan, palpemos en sus ojos vidriosos y su voz resquebrajada el anhelo del hijo prodigo que regresa a la casa a los brazos del Padre misericordioso”.




Quizas esten esperando el tan anhelado abrazo




Día 14 -Pensamientos de esos que maquina uno caminado, en el diario vivir y algunos que uno no se atreve a decir



“Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza… Y creo Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó”(Gn 1, 26-27)



“Los teólogos afirman que ante la "imagen y semejanza" con la que Dios nos ha creado, la desemejanza es siempre mayor… No será más bien que la imagen y semejanza con Dios es más cercana de lo que nos atrevemos a reconocer, al fin del al cabo Él nos hizo, Él se encarnó, se hizo hombre y no se presentó como "espíritu", o alguna otra forma angelical que lo pudo haber hecho, pero no, se encarnó (de carne y hueso), se hace hombre no por incursión o por tomar un cuerpo, (ya que Jesúcristo decimos en el credo es Dios y hombre verdadero). Lo hizo para compadecerse de nosotros y para “asemejarse" a nosotros”, claro esta si no resulta que en realidad es parte del querer de Dios que nos parezcamos a él, es decir, esta bien la desemejanza es siempre mayor, a nivel ontológico, desde el "ser no creado" de Dios, pero nunca mejor dicho, es un Dios que nos llama y nos imprime su imagen y semejanza desde el principio, "para hacerlo participe de su vida divina", una imagen y semejanza en la libertad y el amor. En este sentido nos llama a ser como dioses ("Ser hombre es tender a ser Dios"Sartre), a amar como él nos ha amado (en eso se reduce la ley y los profetas nos dice en el evangelio) y con su Espíritu Santo no solo nos capacita sino nos devuelve la participación divina. 

Finalmente puedo afirmar que es menor la desemejanza de lo que creíamos, incluso en la libertad que consistiría en simplemente reusarnos a ser imagen y semejanza suya en el amor, somos como dioses que podemos negarnos incluso a nuestro Dios, porque claro no se puede amar de otra manera sino "siendo" libre. La libertad condición sine qua non para el amor. Es una "imagen y semejanza" más cercana que lejana, que esta en realidad al alcance de todos…”.

22 de abril de 2009

Creer en la Resurrección en pleno siglo XXI. Por Erick Spiegeler

Nos encontramos en tiempo pascual, es decir, el período litúrgico que va desde el domingo que celebramos la resurrección de nuestro Señor Jesucristo hasta la Ascensión a los cielos (40 días después) y el domingo de Pentecostés (10 días después de la Ascensión).

Jesús ¡Verdaderamente resucitó!, porque como dice San Pablo “Y si Cristo no resucitó, vana sería nuestra fe” (1 Cor 15, 17).

Lo que para unos es el mito de la tumba vacía, se convierte para nosotros en el signo incontrovertido de la fidelidad de Dios Padre, quien resucita a su hijo.

Y esta fe pasa por la sangre de los primeros cristianos que ante la pregunta de si eran cristianos, prefieren morir en el nombre de su fe en Jesucristo antes que mostrar en su semblante cualquier signo de duda. ¿Cuántas personas hoy, estarían dispuestos a creer, con todas las consecuencias que eso conlleva? Sólo quien ha vivido la prueba objetiva de la fe, de su indubitable convencimiento en la resurrección de Jesucristo, puede decir Amén.

Por eso hoy en día somos más de un billón novecientos cuarenta y tres mil treinta y ocho millones de cristianos en el mundo (1,943,038,000). Porque nuestra fe se fundamenta no en una suposición, sino en un acontecimiento, en donde el evangelio no nos dice como fue sino que sucedió.

En dónde estamos nosotros, como Tomás que dice: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré” (Jn 20, 19-31), o en el grupo de los segundos cuando Jesús dice a Tomás: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto”, ¿Somos de los que le pedimos al Señor pruebas para creer? Porque como dice en la Carta a los Hebreos 11, 1: “fe es la certeza de lo que se espera: la prueba de las realidades que no se ven”, no seamos como los murciélagos y las lechuzas, que sólo ven el cielo de noche y como si pretendieran disputar el cielo a plena luz del día, contra la águilas, que miran al sol sin pestañar [1].

Por eso“se cree en el señor resucitado, y el señor resucitado se aparece a aquel que cree”.

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[1] Analogía utilizada por San Anselmo de Catenbury.

20 de marzo de 2009

IV Domingo de Cuaresma: Relanzando el plan de Dios

Cuando una persona se acerca a Jesús de Nazaret (sea por fe, admiración, simple curiosidad e incluso por antipatía), se termina haciendo una pregunta ¿Qué tiene ese hombre para ser considerado Dios mismo? ¿Qué tiene que quien se acerca a él, aún cuando no termine proclamando la fe en su divinidad, termina por tenerle en cuenta como referente de humanidad y de comportamiento ético?

La respuesta tiene que ver con el contenido de su predicación: Dios. O mejor dicho el plan de Dios para la humanidad. En términos de los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) estamos hablando del Reino de Dios (de los cielos según el autor).

El Reino de Dios, como categoría religiosa, nos conduce a la memoria y a la praxis de la intención que habita en el corazón de Dios, por ello decimos que la predicación de Jesús no es otra cosa que relanzar el por qué y para qué de nuestra creación.

El evangelio de Juan que hemos escuchado este IV domingo de cuaresma esta, de alguna manera, en sintonía con lo que hemos dicho. Dos frases importantes nos hablan del plan de Dios desde la vida de Jesús:

· Todo el que crea en él tendrá por él vida eterna (vv. 15)

· No envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a él (vv. 17)

Fuimos creados para la vida, eso significa que atender y acercarnos a Jesús implica un compromiso real con la VIDA, no solo la nuestra sino la de cualquier ser humano que viva en condiciones que no ameriten llamar a su existencia vida digna (entiéndase pobreza, sufrimiento, exclusión, violencia, etc.).

También significa que, aceptar ser parte del relanzamiento del plan de Dios, exige de nosotros aprender a ver el mundo con otros ojos. Otra forma de mirar es posible desde el mensaje del Evangelio. Una mirada compasiva, misericordiosa, que posibilite la transformación del mundo, porque éste -con sus gozos y esperanzas, tristezas y angustias (GS 1), bajezas y grandezas- es expresión de una creación que gime y espera (Rom 8, 18-23) alcanzar la Vida que le ha sido prometida. Porque la expectación de un mundo diferente hace que la condena no sea el eje del plan de Dios, el eje del plan de Dios es y será siempre la salvación.

Sólo queda una pregunta: Nuestra conversión cuaresmal ¿nos está llevando por un camino de compromiso con la Vida y con otra forma de mirar y actuar o seguimos quedando sin descubrir que apuntarse al relanzamiento del plan de Dios exige un compromiso real y transformador con lo humano, con el mundo?

Fray Mario Torres, op.

fraymariotorresop@gmail.com

5 de enero de 2009

No te dejes vencer por el mal,antes bien,vence al mal con el bien


  • A continuación quiero compartir un tema que me ha tenido sumido a la reflexión por un largo tiempo y es que sin darme cuenta me he visto envuelto en esta dinámica en mi accionar personal. Lo que más me sorprende de este axioma es que a mi parecer es la forma de actuar más absurda e irracional que puede presentarse en una clase de ética y es que un actuar dirigido en este sentido y de tal magnitud solo puede entenderse a la luz de un valor supremamente más grande, que no pueda entenderse y por lo tanto, pueda resultar absurdo. Por ello la frase “el corazón tiene razones que ni la misma razón entiende”, no es una máxima que pueda ensenarse en una clase de ética, pareciera más una clase bonita de religión o un cuento bonito del amor, y es que trataré de contraponer dicha formulación con otra que dice así: “el amor tiene un orden, comienza por uno mismo”, son estos dos, el primero, un convencimiento pleno producto de mis experiencias y de mi propio vivir, y la segunda un imperativo categórico o un regla de vida que tomo muy enserio, y de cómo estos no son contradictorios o antitéticos en la vida del hombre integro.


    Hoy en día es común verse en vuelto en una discusión en el ámbito familiar, laboral o en cualquier ambiente de temas polémicos como la pena de muerte, el aborto, eutanasia o temas políticos sobre la limpieza social, la corrupción, las malas decisiones o decisiones cortoplacistas de los gobiernos de turno, que en fin siguen sumiendo a los países del tercer mundo en el subdesarrollo. No pretendo con estas breves digresiones aportar soluciones concretas sino ahondar un poco en lo que a mi parecer es la forma correcta y puede ser la respuesta del ser humano hoy en día para vencer a esa fuerza que parece cernirse sobre la humanidad, en las sociedades y estados, que se manifiesta de formas diversas y cada día mas numerosas, el mal. Evidentemente son fuerzas malas que van diezmando la vida, dignidad y la propia subsistencia y felicidad del ser humano.


    En un país como Guatemala en donde impera una cultura de violencia que explaya cada vez más profunda y extensamente sus raíces, parece un absurdo ese eufemismo evangélico de poner la otra mejilla, tan bonito que se lee en la biblia y no lo he escuchado mas que para hacer una broma o causar una sonrisa entre los amigos, y es que aquí es donde aparentemente se contrapone con el amor que debe tener uno a si mismo, a nuestra propia dignidad como personas, porque quién está dispuesto a que lo pisoteen, que lo “basureen”, todo por poner en alto ese ideal y como estandarte ese ideal de poner la otra mejilla. Y mi pregunta mas bien iría dirigida a si el otro ideal de vida que propone nuestra sociedad guatemalteca como lo es el de si te pegan en una mejilla, dale una patada en el…, porque evidentemente eso es lo que proponemos cuando defendemos posturas como, “ que se maten entre ellos”, “que bueno que los mataron, seguro eran mareros”, “vos defendete”, en donde siempre se exalta las postura del orgullo, del mas cabrón o jodido, queriendo en definitiva vencer el mal (buen fin), a fuerza de mal, que necesariamente genera más violencia, y que con esto no se me quiera tachar como alguien que proponga como estado la ausencia de justicia o como aquel que confunde la caridad con la justicia. Pero es esta “justicia”, entendía de esta manera, como la que devuelve mal por mal, por el hecho de que la persona quien viola primero el precepto que buscaba proteger determinado valor, por ejemplo, la vida, ya no merece que se le protega sino más bien, se basa en el deseo de que reciba un poco de su propia medicina. Lo que quizás no quiero discutir es lo muy racional (y véase que no es lo mismo que razonable), que esto pueda parecernos, o de lo que esto se oye sino más bien de las consecuencias que esto genera, la violencia que se combate con más violencia genera más violencia y la única manera de vencer el mal no es con pistolas ni palos sino es precisamente poniendo la otra mejilla, asi de ridículo se oye, pero es la máxima de la libertad, no hacer lo que a los ojos de los otros es lo correcto o lo que parece lo más lógico o natural, o la reacción que parece las más normal y por lo tanto la más justificable, es decir si me pegan, pego, si me patean, pateo, “ojo por ojo, diente por diente”, así de sencillo, simple y por lo tanto racional, una falacia muy lógica, pero basado en una premisa equivocada por una mala comprensión antropológica del ser humano, y que poco humano y deshumanizante puede llegar a ser, lo humano no es lo animal o lo instintivo, precisamente porque tenemos corazón nos movemos en un plano, en otra dimensión de trascendencia y alteridad. En mi propia experiencia puedo decir que regalar una sonrisa a cambio de un insulto, el perdón por una patada y dos empujones, un “Dios te bendiga de corazón” por tres vituperios y otras palabras ofensivas, es el mayor regalo que como ser humano puedes dar y actos que mayores dosis y cuotas de libertad he podido vivir. Vencer al mal por el bien es la única forma de erradicar esa fuerza impetuosa que va diezmando y minando la libertad del hombre, la violencia esclaviza tanto al que la recibe y no perdona, esclaviza por su sed de venganza, asi como también, a aquel que la infringe, esclavo de sus resentimientos, incapaz de donarse a si mismo, sin amor propio, que busca destruir su vida y la de lo demás porque no se valora en si mismo y por lo tanto a la vida y libertad de los demás. Pero aquella persona que logra amarse de tal manera que no pueda sentirse humillado ni pisoteado por nadie, por el solo hecho de reconocerse como un ser humano amado por un ser supremo, movido por sus ideales de cambiar la sociedad y que además responde a todo aquello que sea hostil y contrario al amor por medio de amor, es congruente, simplemente porque no puede salir otra actitud de un ser que en esencia se encuentra impregnado y empapado de amor, algo contrario a ello, sino más bien repele aquello que cree contrario a su esencia con su esencia, amor, “Ama y haz lo que quieras”, decía el Águila de Hipona, San Agustín, y si esta norma estuviese consagrada en la Constitución, sería el principio de legalidad de todo ciudadano, libertad de acción, “El ciudadano puede hacer todo aquello que el corazón le permita”. Puedo decir que poner la otra mejilla es la experiencia más gratificante que puede darte el amor, el amor que proviene desde arriba o muy dentro de ti, el amor que te libera, el amor que es más poderoso y silencioso que todo el mal, que es ruidoso y aparatoso, que se nos presenta día a día, es por ello que decidí poner como fin y principio de esta reflexión, las palabras de San Pablo a los Romanos: “No te dejes vencer por el mal, antes bien, vence al mal con el bien”.


    Porque no se extingue el fuego con fuego, que solo alimentará su llama, sino con el agua que apacigua las brazas que arden y que poco a poco va lavando las cenizas hasta no dejar más que heridas cicatrizadas por la frescura de las moléculas apacibles del H2O.

26 de julio de 2008

Y por que cristiano

A propósito de estar leyendo a Timothy Radcliff en su obra "¿Qué sentido tiene ser cristiano?", me surgió la siguiente reflexión.

Es hoy en día que cada vez se nos hace más dificil hablar de Dios, he escuchado en repetidas ocasiones que para convencer hay que dar testimonio de vida, y me doy cuenta muchas veces la dificultad actual que representa eso de ser testimonio para un joven de veinti tantos años de edad. Es ahi en donde comprendo que la única manera de convencer no es predicando con palabras, ya que como dice la frase, "las palabras convencen el testimonio arrastra", es uno quien con sus acciones, forma de actuar y de desenvolverse cada día, se convierte en una invitación atractiva para los demás a seguir a Jesúcristo, pero ¿Cómo presentarse atractivo hacía lo demás? como esa invitación a desentrañar el por qué de lo sui generis de ese individuo que vino a la fiesta, o por qué sonrie si lo acaban de insultar o que una chica piense y este por qué solo le interesa hablar conmigo..., que te miren con ojos de este loco que me viene a interpelar sin mucho hablar, claro está, esto sin que piensen que eres un soñador o que vives de fantasias religiosas o que simplemente te han adoctrinado porque eres un tonto.

Por eso yo voy a proponer tres claves para invitar a que se pregunten, si esto de ser cristiano es tambien para ellos:

1. No buscar convencer con argumentos que no vayan acompañados y respaldados por tus actos. (Deja que primero te busquen, la "indiferencia" es una forma sútil de invitación porque respeta la libertad del individuo).
2. Dejar bien en claro tu humanidad, tienes que presentarte como un proyecto de vida alcanzable y no para extraterrestres o "dioses". El ser cristiano no te reviste de una superioridad moral. Se tu mismo. Y por último dejar bien en claro que ser cristiano no es por conveniencia o porque te hace sentir bien o porque te hace tener más dinero o simplemente por que te libera del estrés. Aunque si es cierto que muchas consecuencias y frutos provoca en tu vida, pero eso viene dado por añadidura y no es elemento de propaganda para los demás, tal cual de un anuncio de sucrol se tratara: "Libera el estrés, la mala vida y ya no sufras más, solo pasa a bautizarte".
3. No perder tu alegría y no quedarse con nada, se supone que el ser cristiano sucita y provoca ciertos frutos (como la alegría) que no solo llaman la atención al mundo, sino que marcan un ritmo de vida y lleva aparejado ciertas consecuencias, sino de que valdría todo lo que predico, sería un sin sentido y ahi cualquier peyorativo de loco para arriba se quedaría corto. El sentido de la vida es Dios mismo, sino la misma pregunta del sentido de la vida carecería de sentido y no cabría haberse hecho la pregunta nunca jamás, en la misma vida del hombre en todo tiempo, época y lugar.

En conclusión, esto de ser cristiano es cosa de locos pero quien no le gusta estar loco, el amor enloquece. Y siempre se presenta como una buena nueva, incluso para los que tienen sed de originalidad, soló basta ser cristiano descarado.

Entonces cuando me preguntan que es ser cristiano, solo puedo responder sino lo miras en mi, menos yo lo puedo decir.

10 de julio de 2008

LA MUERTE DE JESÚS DE NAZARET

Por: Christian González

Recuerdo ahora, cómo con muy buen pulso, solo propio de eruditos, el Profesor Louis Rougier, formula la epítome de la cultura occidental: Logos Griego, Lex Romana y Verbo Cristiano. Esas son las partes del todo de nuestra cosmovisión. Vemos pues que hay sucesos del archi-pretérito que nos marcan. Y uno de ellos es la vida y muerte de Jesús. Se constituye en un hito. Esto para el creyente bueno, para el ingenuamente fervoroso o para el irreligioso, porque incluso este último lleva el impacto de la vida y muerte del Nazareno de forma arquetípica y abigarrada en su ser. Pero concentrémonos en su muerte, no porque su vida no sea relevante sino por que amerita mayor espacio del que ahora podemos concederle. Acerca de la muerte se mueve en boca de muchos una divergencia que sitúa a los conflictuados en dos bandos: los que piensan que Jesús murió por nuestros pecados y quienes piensan que se le mató en razón de su lucha por el hombre y por motivos políticos. Lo anterior es hacer una mixtura confusa de los elementos teológicos e históricos de su muerte. Esto porque puede sostenerse desde el análisis histórico que lo mataron por motivos políticos y desde la fe que murió por nuestros pecados, sin existir contradicción alguna.

Pero entremos en la hondura del análisis histórico, ¿por qué matan a Jesús?

Jesús inicia su ministerio cuando frisaba en la edad de los treinta y dos o treinta y tres años; y lo que al principio es el deleite de todos, es visto luego como las pretensiones de un advenedizo por su férrea crítica contra el sistema social. En su predicación hay algo nuclear: igualdad ante Dios, acercarse al reino de Dios, conocer a Abba, no entronizar lo cultual ni cambiarlo por el poder de Dios, no oprimir al desvalido, débil, pobre, y obedecer a Dios más que extenderle sacrificios. Así verbigracia, veamos algunos ataques a la cultura, que son más bien intercambios de reticencias donde se develan criticas más severas: En Lucas 13, 10-17, Jesús sana el sábado, y el príncipe de la sinagoga manifiesta su desacuerdo, a lo cual Jesús contesta: “Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en sábado su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que he aquí Satanás la había ligado dieciocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura en día sábado? En Mateo 15, 1-21, en que los fariseos inquieren a Jesús porque sus discípulos no se lavan las manos cuando comen pan y este viene y los confronta diciendo que ellos violan el mandamiento de Dios por su tradición, y les llama hipócritas, enseñando que “no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; mas lo que sale de la boca es lo que contamina al hombre”. En Marcos 2:15, en que Jesús come a la mesa de publicanos y pecadores, y al ser abordado por los fariseos, Jesús contesta: “los sanos no tienen necesidad de médico, mas lo que tienen mal.” Y la lista es exhaustiva en los cuatro evangelios, pero si damos un brinco histórico necesariamente debemos pasar por el incidente del templo, que sea quizás lo que recrudece la sufrida relación entre Jesús y los guardianes de la tradición. En el atrio de los gentiles, Jesús derriba las mesas de los cambistas y expulsa a los vendedores de palomas y ovejas según el relato de Mateo 11,15-19. En esta parte Jesús no está manifestando su desdén por el comercio en el templo, pues lo que derriba, es lo que permitía la realización del culto: palomas, ovejas y monedas para la ofrenda. Está más bien manifestando que el sistema cultual que Dios quiere no es el que impera con esto, siendo que hablamos de una sociedad teocrática, está haciendo una severa crítica al sistema político-religioso, que evidentemente pone en tela de juicio el actuar del gobernante, y guía espiritual. Está además relativizando el sistema semítico de pureza. El templo es el centro de la vida social, y en esa estructura piramidal no cabe intentar modificar el “status quo”: charlatanería les parece a los sacerdotes propalar una igualdad, readecuar el sistema de pureza, atenuar la importancia del ritual y de la ley. Este Jesús, revolucionario, por su influencia, y habilidad dialéctica, es un peligro, porque descubre, indaga y deconstruye y es más conveniente su muerte que la de todos nosotros; nos debilita frente a Roma. Jesús hasta esta línea ya está siendo imprecado en la mente de los sacerdotes, que comienzan a idear un plan para matarlo, porque sus opciones son o modificar el sistema cultual o silenciar la crítica corrosiva y sus duros corazones los llevan a escoger la primera opción. Encuentran ocasión con Judas; así soslayan el hecho que se la pasaban “nocte dieque incubando” el modo de desaparecer a este “falso profeta” que se dice blasfemamente se dice ser “el camino, la verdad y la vida” y “la fotografía del padre” a quien llama Abba.

Pero en el culmen del encrespamiento de la autoridad religiosa está el actuar de Jesús cuando ya aprehendido, frente a Poncio Pilato, no niega las acusaciones ni las afirma, y Pilato busca soltarlo, sin tregua. Piden su muerte en cruz, y éste se lava las manos. El maestro no ha querido defenderse, no ha querido sacudirse la muerte que es inminente. Hay dos probables artículos de la ley que se adujeron para su condenación Dt 18,8-20 y Dt 13,6 que en su parte conducente dice “pero si un profeta tiene la presunción de decir en mi nombre una palabra que yo no he mandado decir y habla en nombre de otros dioses, este profeta morirá.” Así si p entonces q: si Jesús dijo palabras que no venían de la boca de Dios, entonces debe morir. La cuestión está zanjada. Si las dijo. Blasfemó. Caifás condena. Y por eso matan a Jesús.


Y ahora, nos queda en el tintero, la cuestión de la fe ¿Cómo se interpreta su muerte, ayer y hoy?

En el nuevo testamento la muerte de Cristo es concebida como un plan eterno, en el que Dios se propuso redimir al hombre, rescatarlo con su sangre preciosa. La muerte de Cristo es concebida como: 1.- Un rescate; lo cual significa hacer al hombre libre de la esclavitud mediante el pago del precio. (Pretio magno). Por medio de la sangre de Cristo el hombre obtiene redención, perdón de sus pecados. 2.- Expiación; en la sangre de Cristo el pecado es condenado y expiado lo cual hace posible el tener una relación amistosa entre Dios y el hombre. 3.- Reconciliación; Dios reconcilia a la raza humana consigo mismo y no a sí mismo con la raza humana. 4.- Substitución; Cristo muere para que el hombre pueda morir al pecado y vivir a la justicia, para que pueda acercarse a Dios y para que pueda ser justicia de Dios.

Se entiende que por Adán entró el pecado al mundo. Ese pecado, que nosotros llamamos original, cortó la comunicación con Dios, y esa ausencia de gracia, nos hizo a todos concupiscentes, con tendencia al pecado. Entonces Cristo, el nuevo Adán, trajo salvación. Nos libró para poder hacer el bien a todos. Como lo indica 1 de Pedro 3:18 "Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre".

“Se simbolizó el fin de todos los sacrificios por el pecado cuando Jesús murió en la cruz. No solamente dijo "consumado es" (Jn. 19:30), sino también el velo entre el Lugar Santo y el Santísimo Lugar en el único templo judío se partió desde arriba hasta abajo (Mt. 27:51 Mr. 15:36; Lc. 23:45)”. En lugar de moralidad legal, Jesús revela la forma de amar, de honrar, en hechos. Además, como fruto de la cruz, se derrama a la humanidad el espíritu santo.

Jesús se hace hombre, y aquí hay una consideración importante, pues para entender quien es Dios, es necesario que lo divino se haga humano, y no que lo humano trate de ascender, y entonces Dios expresa todo su amor hacia la humanidad en Jesús, diciendo que el hombre es mucho para él, y que a pesar de pasar dificultades, vicisitudes, persecución y cruenta prueba, se puede permanecer fiel a Dios, se puede vivir en comunión con él. Así, él tenía esperanza de que Dios lo iba a resucitar. Entonces Jesús, aunque puede decirse que no estrictamente en la cruz, sino con sus hechos y palabras que lo llevaron a eso nos regala salvación. Es un camino de pedagogía divina para el hombre. Nos enseña a vivir, su amor, su carácter no esclavizador. Así pues, Dios nos llama a ser como Jesús (alter Christus, ipse Christus)


Isaías 53, 1-12 es muy revelador para nuestra fe; “ciertamente llevó el nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores, y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.




Para más información puede consultarse: Rougier Louis. El Genio de Occidente. Unión Editorial Segunda Edición. Guatemala. 1971.

Para más información puede consultarse: http://www.sedos.org/spanish/ellacuria.htm

Para más información ver: Folleto ¿Quién fue Jesús de Nazaret? Vida y Obra. Facultad de Teología. Universidad Rafael Landívar. Interciclo 2008.

Se pone en boca de Jesús, las palabras de Jeremías al provocar la barahúnda del templo. Jeremías dice: vosotros matáis, robáis, adulteráis, oprimís al pobre y venís a la casa de Yahvé diciendo: ¡viva Yahvé que habita aquí!, ¡somos el pueblo elegido!, y convertís de hecho la casa de Yahvé en cueva de bandidos.

Información Disponible en: http://www.ccjesucristo.net/estudiospdf/LA%20MUERTE%20DE%20CRISTO.pdf

Información Disponible en: http://www.sanadoctrinaonline.org/Book%201/SDMTECRI.htm

4 de junio de 2008

Excomunión o Expulsión

La Excomunión una expulsión...

Me he visto en la necesidad de recopilar información sobre este tema en particular, ya que como es evidente existe una ignorancia generalizada entre católicos y no católicos, que rápidamente saltan a opinar con prejuicios e inconformidades en cuanto a esta figura, que es en realidad, desconocida por la gran mayoría. Esta figura se contempla dentro del NT, (1 Cor 5), por lo que no es un invento de la Iglesia sacado de la manga, en este texto se puede apreciar un caso de excomunión, por parte de San Pablo y la comunidad de Corintio, a un hermano que comete el delito de incesto con su madrastra.

Concepto: la pena impuesta por ley canónica por la que un católico es parcialmente excluido de la vida de la Iglesia.

El catecismo en el numeral 1463 nos dice: “Ciertos pecados particularmente graves están sancionados con la excomunión, la pena eclesiástica más severa, que impide la recepción de los sacramentos y el ejercicio de ciertos actos eclesiásticos, y cuya absolución, por consiguiente, sólo puede ser concedida, según el derecho de la Iglesia, por el Papa, por el Obispo del lugar, o por sacerdotes autorizados por ellos. En caso de peligro de muerte, todo sacerdote, incluso privado de la facultad de oír confesiones, puede absolver de cualquier pecado y de toda excomunión.”
Existen figuras jurídicas como la excomunión latae sententiae, la que consiste en mas o menos una excomunión automática, que no requiere de declaración formal y pública y se produce ipso facto por la comisión de un delito, delitos tales como la apostasía, herejía o cisma y casos como el procurar o participar en un aborto o la cooperación necesaria para que un aborto se lleve a cabo (CIC 2272; Ley Canónica 1398).

¿La excomunión es lo mismo que la condenación eterna?

No. La excomunión ciertamente pone en peligro mortal al alma del excomulgado, pero en realidad, la excomunión tiene un sentido de misericordia. Es una forma en que la Iglesia hace ver al fiel cristiano la gravedad del delito que ha cometido, tan grave que al cometerlo se ha excluido de la comunidad eclesial. Pero la excomunión no es irreparable, si el fiel cristiano toma conciencia de la gravedad del delito, se arrepiente, da muestras sinceras de este arrepentimiento y pide volver al seno de la Iglesia, el Obispo del lugar le puede levantar la excomunión y la persona pude volver a ser recibida en la comunión de la Iglesia.

Es importante ver la excomunión como un medio de misericordia, como una especie de castigo medicinal que finalmente su objeto y finalidad no es castigar, sino es un medio de último recurso que busca llevar al pecador, que al verse privado de la comunión con la iglesia, para recibir los sacramentos y participar de manera activa en la Iglesia, lo lleva a darse cuenta de su carencia y por lo tanto busca llevarlo a una reflexión profunda del hecho deplorable que ha cometido, buscando su arrepentimiento y en última instancia la salvación de su alma. Es importante recalcar que es el pecador y no la iglesia quien rompe con la comunión.

Un caso típico de la vida cotidiana puede ayudarnos a ejemplificarnos la esencia de esta figura. El caso del hijo drogadicto y borracho que esta arruinando su vida, el Padre lo ha reprendido numerosas ocasiones, el hijo obstinado no puede ver mas allá de su pecado. El Padre preocupado por la situación de su hijo se ve compelido a utilizar medidas extremas para llevar a la reflexión a su hijo, le dice hijo mío si tu persistes en esta actitud, no puedes vivir en esta casa, por tanto el Padre viene y lo expulsa de su casa, el hijo ya envuelto en esta situación empieza a ver todas las carencias que le representan ya no vivir con sus padres, se torna más difícil la situación y lo llevan a reflexionar más hondamente con respecto a las reprimendas del padre y sus errores; finalmente es evidente y lógico pensar que el padre no ha cerrado las puertas del hogar de manera irrevocable, es lógico pensar que el hijo arrepentido puede acudir en cualquier momento a la casa, ya que las puertas de la casa nunca se cerraron, están abiertas para el hijo que quiere vivir conforme a las reglas de una vida sana, una vida fructífera y no disoluta.

En conclusión el fin de la excomunión es medicinal, ya que la Iglesia no puede restringir el alcance de la misericordia de Dios, pero si puede manifestar su discordancia con el delito cometido.
Erick Rodrigo Spiegeler Herrera.